![]() |
| Peter Pan, capitán de niños perdidos |
jueves, 1 de diciembre de 2011
Primera memoria... de la primera vez que uno se perdió.
a las
20:19
1 opiniones
martes, 22 de noviembre de 2011
Primera memoria... de pesadilla.
Estaba en la guardería y tenía ganas de ir al baño. Entonces le pedí permiso a la mujer de la guardería y me dijo que no. Yo me puse a llorar y la mujer de la guardería me encerró en una especie de "corral", por protestar. Yo, todavía con ganas de ir al baño, estuve prisionero tras una verja de colorines hasta que acabó el día.
Cuando mi madre me vino a recoger y me vio encerrado, me sacó de allí y me cambió de guardería.
Esta mala memoria la recuerdo como una pesadilla que nunca voy a olvidar.
a las
19:13
2
opiniones
lunes, 21 de noviembre de 2011
Memoria de una "sirenita".
y de repente pisé una de las bolitas del collar, porque se había roto, resbalé y me caí al suelo rompiéndome las paletas. Lo único que recuerdo después es que estaba en la ambulancia con mi madre y que al llegar a mi casa, con la boca cosida, le dije a mi padre que en la ambulancia me habían puesto la sirenita, refiriéndome a la sirena de la ambulancia... Desde entonces, cada vez que veo una ambulancia, me acuerdo de aquella caída.
a las
19:14
0
opiniones
jueves, 17 de noviembre de 2011
Una memoria en el fondo de la fobia.
Mi primera memoria transcurre más o menos con tres años, en casa de mis tíos.
Yo jugaba con mi primo en el salón, con los playmobil, en una de esas alfombras en las que juegan los niños pequeños. Tenía dibujada una ciudad, para jugar con los coches de juguete. Mientras jugábamos, mis tíos estaban viendo la televisión y, de repente, pusieron una película. Yo miré justo en ese momento y me acuerdo que trataba sobre unas arañas gigantes que habían encerrado a un grupo de personas en un centro comercial y aparecían y se abalanzan sobre las personas, devorándolas... Durante muchas noches, tuve muchas pesadillas recordando ese momento que a lo mejor solo duró menos de un minuto. Pero ese momento cambió mi vida para siempre, porque desgraciadamente tengo aracnofobia.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Memorias tiernas de un poeta entre la luz y las tinieblas.
La poesía de Góngora (1561-1627) no es solo la difícil de sus grandes poemas culteranos, tan impenetrables y oscuros ("Fábula de polifemo y Galatea", "Soledades",... ) y sus sonetos; o la tan popular de las letrillas, jocosas, satíricas, tan cercana a veces a la procacidad e ingeniosidad de Quevedo, y sus romances. Ya nos lo dejó magistralmente dicho Dámaso Alonso (1898-1990) al explicarnos aquello del "desgarrón afectivo" de la poesía gongorina. Pero por encima de esos dos ángeles, el de la luz y el de las tinieblas, o más bien por debajo, por su fondo, hay un Góngora que, de vez en cuando, no muchas, asoma entre sus versos de pureza y barro para mostrarnos su lado humano, para decirnos que no es más que un hombre como otro cualquiera.
a las
20:36
0
opiniones
Etiquetas: Personalidades
jueves, 10 de noviembre de 2011
Una memoria de narices y sangre.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Memoria de una camiseta especial.
Una de mis primeras memorias transcurre cuando solo tenía unos tres años, en casa de mis abuelos. Me acuerdo de que era una casa muy grande, y que yo estaba subiendo las escaleras blancas de mármol con la barandilla marrón hacia el cuarto de mi abuela y, al llegar, me da un regalo. Cuando lo abro, me quedo asombrado: era la camiseta de Figo, del Real Madrid.
a las
20:19
0
opiniones
Etiquetas: 2ºESO
jueves, 3 de noviembre de 2011
Memoria de un tornado.
a las
17:52
0
opiniones
Etiquetas: 2ºESO
domingo, 30 de octubre de 2011
La primera memoria... de los celos.
- "Silvia con papá, yo con mamá".
Pero yo de esa parte no me acuerdo.
a las
19:59
0
opiniones
viernes, 28 de octubre de 2011
Mi primera memoria... de guardería.
Me acuerdo de mi primer día de guardería en La Latina. Tenía 3 años. Llevaba un pantalón de chandal gris y una camiseta de mangas largas azul oscura, con una pizarra dibujada en ella. Cuando entraba por la puerta no paraba de llorar, y me acuerdo que la profesora tuvo que salir de la guardería para cogerme y llevarme dentro. Ese mismo día, en el recreo, me subí en los columpios y me caí, y me hice un agujero en el pantalón. Luego, cuando acabaron las clases y vinieron mis padres a recogerme, no me quería ir.
a las
18:36
4
opiniones








